Morir es vivir, pues vaya

Hasta la coronilla cuando uno de mis amigos me suelta que morir es vivir. Así de primeras no lo veo. Será por mi cerebro reptiliano, que me empuja a la supervivencia o a lo que sea.

Muy simpática no es que sea la muerte. Ya escribí sobre ella (https://bit.ly/33ezWWE), pero es tozuda y sigue ahí.

Siempre está ahí, me recuerda mi amigo. Sólo durante la lectura de estas líneas habrán cruzado el umbral una cien personas como mínimo en todo el mundo (en todo el día más de 150.000). Enfermedades, accidentes, guerras… Ojo, que también hay nacimientos. Más del doble que muertes. Mucha vida.

Velos de la existencia. Halloween ya pasó. Pero la máscara de la muerte y la vida no. Como las fiestas paganas, asimiladas posteriormente con el día de todos los santos y el de los difuntos. Sin duda hay necesidad de integrar la muerte con la vida. Indisolubles. Unidas. Lo recuerda la terapeuta en educación Marisa Fernández en su “Diálogos con la muerte” (https://bit.ly/2Dkwqzi).

Entiendo ahora que los niños se disfracen, muchos con máscaras que dan sustos de muerte. El alma necesita lidiar con su sombra, esa parte oscura, muchas veces inconsciente con la que generalmente no se enseña a dialogar, cuenta mi amigo. Para acercarse al sentido de vida.

Uno de los casos más extremos es la muerte del padre o la madre cuando los críos no tienen ni cinco años. Como les pasó a Mael y Uriel. Me cuesta ver el sentido.

Y nació el cuento “Un papá inmenso” para estos niños y para cualquier familia que pase por circunstancias parecidas (https://unpapainmenso.com/). Lo explica Rebeca Gundin, autora de esta maravillosa obra ilustrada. La creó para sus hijos cuando su padre murió de cáncer. Indago qué quería realmente transmitir.

“La realidad es la que es… su padre no está, pero es superimportante el enfoque que tú vayas a mantener y cómo se lo transmites a los críos. Podría haber sido devastador, pero también puede ser parte de la vida”. ¿Cómo?

“A mis hijos les dio tierra el libro. Pudieron ver, leer y tocar y creer en algo que es muy abstracto muy sutil y que nadie nos cuenta. Las imágenes acompañaron a mis hijos en su perspectiva, su mirada. La agrandaron”. ¿Qué significa?

“Un papá inmenso es un papá que ha dejado su cuerpo y por tanto no está acotado a un tamaño y puede expandirse. Entonces no se pierde…. Se gana”, concluye Rebeca Gundin. Así lo han experimentado y lo experimentan Mael y Uriel, de tierras gallegas.

Como en el “Morir de los sabios”, de Enrique Bonete (https://bit.ly/2OKTTPv), catedrático de la Universidad de Salamanca: “… también puede experimentarse la muerte como la excelsa oportunidad para mantener y recrear una estrecha, íntima y profunda relación amorosa con la persona fallecida”.

¿Una oportunidad? ¿Por qué no si nos sienta bien? Al fin y al cabo “todos convivimos con el duelo y la muerte”, recuerda Rebeca. Y puede alimentar la vida (https://bit.ly/2OiQisV).

La muerte como consejera de vida. También lo señaló la psiquiatra gran experta en duelo infantil Elisabeth Kübler-Ross en uno de sus primeros libros “Recuerda el secreto”, donde dos niños se enfrentan a la realidad de la muerte. Hay tristeza, pero también superación y sabiduría. Otra perspectiva.