¿Lesbiano? (y II)

Recibo un wasap con la imagen de una rosa roja. Una rosa roja muy particular. Íntima. Sobre el cuerpo desnudo de una mujer.

Y lo asocio con el Grial, la transgresión, el lesbiano seductor, la Torre Bellesguard y el lema de la escuela de la calle Mas Casanovas de Barcelona: “Aquí se enseña a pensar, y no qué pensar”.

Vaya, que lo asocio a todo lo que me habló mi amiga del alma la última vez que nos vimos (https://bit.ly/3epBS5X).

Pero sigo sin ver el hilo entre ser lesbiano y aprender a pensar, como ya le confesé entonces.

Me dijo que hoy me lo contaría, pero que recordara que se trataba de un juego.

Y jugando tomamos un café, una infusión, un agua…

Vamos por partes, aclara. Y sigue…

Aprender a pensar es cómo educarse para la libertad.

Parece un eslogan. No sé… ¿Tú cómo empezarías?

Haciendo preguntas…

¿Cómo?

Eso, haciendo preguntas. Si no hay preguntas no hay respuestas. Cuando la mente suscita la pregunta se activa la voluntad en la búsqueda de la respuesta. Y el acto volitivo es libre.

Ostras… tiene miga eso, contesto a mi amiga del alma. El acto volitivo es libre. Necesito darle algunas vueltas.

Claro. Si tuvo sus dificultades Perceval, cómo no vas a darle vueltas tú.

¿Thomas Perceval? ¿El del champagne biodinámico?

No hombre no. El del Grial.

Ahhh… Es que ahora empezaba a lidiar con la inspiración del dios Baco.

No tienes remedio… El Grial, el Grial. Perceval se las vio y deseó lidiando con la pregunta y la respuesta ante el Grial. Le pasaron mil aventuras. La clave del Grial reside en la pregunta y la fuerza de voluntad para ser contestada.

¿A qué te refieres?

La voluntad. Actúas porque quieres, no porque debas hacerlo. Es un matiz muy importante. Es la diferencia que puede definir la libertad. El acto lo has hecho tuyo. Nadie lo dicta.

¿Cómo?

Te inspiras, viene una idea. Y la idea la conviertes en acto. Es la pregunta y la respuesta.

Hay mucho tema aquí. ¿Pero cuál es la pregunta esa del Grial que tanto misterio le rodea?

¿A quién sirve el Grial? O tradúcelo por ¿qué puedo hacer por ti?

Pues con los tiempos que corren ahora…

En los tiempos que corren ahora surge más que nunca este tipo de aproximaciones.

No sé…

Sí hombre. Como Luis Muiño y su libro “La mente del futuro. Psicología para después de un confinamiento”. Te recomiendo darte una vuelta por esta web (https://bit.ly/2I3CCkM).

Hazme un apunte del libro.

Tenemos la posibilidad de pasar del individualismo al personalismo, indica Luis Muiño. En el individualismo lo único importante es uno mismo. En el personalismo, lo que hacemos como individuo beneficia al otro.

Y mi amiga del alma cuenta que es un cambio sustancial. Menos testosterona y más progesterona. Al estilo del lesbiano. Puro arte social.

Vale, vale. Pero ¿cómo se plasma?

Plantando en un desierto, por ejemplo.

Me tomas el pelo.

Noooo. Es real.  El proyecto Sekem (https://www.sekem.com/). ¿Lo conoces?

Ni idea.

Egipto. 70 hectáreas de desierto convertidas en un verde vergel. Han tenido una inspiración, una idea… y lo han hecho. Sus ejes son la agricultura biodinámica, el comercio justo, la educación… Ya llevan más de cuarenta años. La experiencia se ha extendido a otras 2.500 hectáreas por todo el país, con más de 1.500 empleados.

Mi amiga también me habla de la valentía de Ibrahim Abouleish, su fundador. Químico y médico, director de investigación farmacéutica, cambió su vida acomodada en Austria y volvió a Egipto para crear esta primera granja biodinámica en el mundo árabe. En medio del desierto, en medio de la nada. Año 1977.

Su motor, como apunta Luis Muiño, ¿qué aporto como individuo al otro? Una decisión libre.

¿Que eso produce estrés? Tampoco pasa nada. Forma parte de la creatividad, como recuerda Eva Gómez Coloma: “En los procesos de adaptación se provocan cambios, y detrás del cambio encontramos la creatividad en potencia” (https://bit.ly/3p1Y7DG). La creatividad para cambiar paisajes humanos. Arte.

¿Lesbiano?… Sí… Una masculinidad muy femenina que se siente atraída por el mundo en femenino.

Empiezo a entender esta atracción vitalista. El secreto de la rosa, el símbolo del jardín de Eros, la copa de la vida en palabras del excepcional mitólogo Juan Eduardo Cirlot.

El Grial de la potencia femenina que cambia el mundo. No luchando, sino creando. La regeneración del cuerpo desnudo en medio del desierto.

Te invito a jugar.