Ante el panorama actual… keep calm and aikido

Y me río. Abro la puerta de casa. Ante mis ojos la frase Keep calm and aikido en la camiseta de mi amigo. Acaba de llegar. ¿Mantener la calma?

Si el mundo está como una olla de grillos…

Donald Trump y sus tuits. Ahora el impeachment contra él a un año de las elecciones presidenciales de EE.UU. A ver…

Boris Johnson y el Brexit. Ahora el Tribunal Supremo anula la suspensión del Parlamento británico y reanuda su actividad. A ver…

Bolsonaro y el Amazonas. Ahora el efecto de la joven Greta Thunberg en la reciente cumbre del clima de la ONU. Y la movilización mundial de la juventud. A ver…

España con las próximas elecciones. Días antes, las sentencias por el procés en Catalunya. Y algunos dirigentes políticos azuzando emocionalidades colectivas. Un fuego como el de Amazonas difícil de apagar. A ver…

Confrontaciones y más confrontaciones. Se está quemando el ecosistema social de la convivencia.

Desde luego mis padres no andan muy calmados con todo eso. Y si les repito la frasecita keep calm and aikido, respiran, sí. Pero impera desazón y poca esperanza. Tampoco entienden muy bien la frase. Sólo ven un mundo que se desmorona.

Le cuento todo eso a mi amigo. El que acaba de entrar en mi casa. El de la camiseta con el Keep calm and aikido de las narices. Y también se ríe…

¿Por qué te ríes?

Y me responde: Es otoño.

¿Eh? ¿Y qué?

En el ciclo anual de la naturaleza, del cosmos, otoño es la época de Micael, contesta. El domingo fue san Miguel. Y me cuenta una breve leyenda. Un ser con espada forjada de los miedos, apegos, creencias. Templada la hoja con la virtud de la compasión y la firmeza. Un guerrero que combate la ignorancia con la fuerza del corazón.

Yo no entiendo nada. Y me dice, confía… Hay muchos guerreros de la paz, como el japonés Morihei Ueshiba. Fundador del aikido. Murió hace 50 años. Tampoco sé yo en qué consiste el aikido. Y me comenta que se trata de un arte marcial que requiere calma… Me vuelvo a reír, claro. ¿Si te pegan cómo vas a estar calmado?

Un reto… Una de las claves para salir de todo este embrollo. Con más de 60 años, Ueshiba lo mostró ante reconocidos maestros de varias artes marciales y oficiales del ejército. Y recibió en 1960 la medalla de honor de manos del emperador Hirohito por su labor pacificadora.

A mí no me estimula este tipo de distinciones. Pero mi amigo insiste: Aikido significa el camino de la armonía con el espíritu universal. ¿Y? Mira si es así que el actual comisario europeo de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, el húngaro Tibor Navracsics recuerda que tanto la Unión Europea como el aikido tomaron su impulso tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial.

Contextualicemos. Año 1945. Entre el 6 y el 9 de agosto murieron como poco 80.000 personas por las bombas en Hiroshima y Nagasaki. Sin contar muertes posteriores ni heridos ni secuelas. Un horror.

En estas circunstancias tomó brío tanto el aikido, como la Unión Europea y la pedagogía Waldorf (https://www.waldorf-100.org/es/) que este año cumple su centenario, fundada por Rudolf Steiner en Alemania y perseguida por el nazismo.

Algunos líderes mundiales y personas anónimas quieren fortalecer este impulso constructivo ante el aspaviento del populismo, egocentrismos y animadversiones varias.

A pesar de todo el lío actual, la Unión Europea conmemora este año el 60 aniversario de las relaciones diplomáticas con Japón. En el marco de un acuerdo de colaboración estratégica y económica desde febrero, Navracsics celebra la incorporación del aikido en programas de educación como herramienta para reducir las agresiones en la escuela ante el incremento de la violencia en las aulas y prejuicios.

Con esta pincelada, hoy más que nunca cobra fuerza la palabra educar en su sentido etimológico. Ex ducere en latín. Dar para que el ser humano saque de sí mismo lo mejor y revierta en la convivencia (impresionante este breve documental de quince minutos https://bit.ly/2oZ3HfE). Vale para los pequeños, también para los adultos. Nosotros. Nos-otros. (Yo y los que están conmigo más los otros). Eso sí requiere agallas. Ya lo dice también la controvertida Greta Thunberg.

Vamos… A ver si así combatimos los mecanismos del machismo (yo puedo más que tú, te someto, te liquido), por la visión femenina, donde la realidad se curva evitando las aristas. Más fácil si se observa esta curva a 26 pisos de altura sobre el mar Mediterráneo y la Ciudad Condal en el hotel Vela (W Barcelona). Degustando la gastronomía del chef Roman Gernoth.

Una maravilla el arroz con bogavante o los canelones de ceps o el tiradito de vierias. En el marco del selecto sky bar Eclipse en el hotel. Diálogos inesperados, personas inesperadas. Un lujo para el cuerpo, para el alma, para el espíritu. Fue este domingo pasado. El día de san Miguel. Qué casualidad.

Keep calm and aikido. Paradojas vitales.¿Quién lo iba a decir? Tendiendo puentes entre fronteras, entre generaciones. Aunque mis padres no lo entiendan. Yo tampoco. ¿Y qué? Probaré el aikido y sus movimientos curvilíneos. Sin confrontaciones. Un cambio de conciencia.